"Nada había terminado. Sin embargo, tampoco había podido iniciarse algo en modo alguno. Ella inclinaba la oscura melena de su cabecita siempre distante, arreglándose la falda de su vestido. Era imposible saber qué pensamientos podían estar convulsionando su ser en aquellos momentos, ya que siempre atravesaban su mente como una tormenta, ¡como un rayo!, y luego nada. Añicos de deseos no expresados la carcomían para poseerla y ya jamás abandonarla, atormentándola, destrozándola, haciéndola fuerte. Ella tenía la mirada dura en el rostro dulce, y aquella sensación de estar desvinculada para siempre. Ah, bien. Lo superaría. Siempre era igual. Una copa, un sorbo de éxtasis líquido de oprobio, y caer al vacío, con la angustia subiendo a través de su garganta a contrapelo para deshacerse en llanto que bordeaba desde los ojos hasta la comisura de los labios. Patético. Él no podía hacer nada por ayudarla, ya que no podía hacer tampoco nada por ayudarse a sí mismo, y su frialdad no hacía sino confortarla sobremanera, por saberla única y sincera, desgarradora, desarraigada. Él se alejó y ella lloró en silencio, deseándolo cerca, sin sentirse hacer nada, sobrecogida por saber el prodigio que era el que alguien como él existiera, estuviera vivo, respirara. Más tarde, ella iría hacia la tormenta, se precipitaría a los bordes del desamparo y dejaría que las gotas de agua le lamieran el rostro, creyendo que así harían desaparecer su infelicidad y ese dolor en el pecho, como una bárbara. "
Esta vez ni le pongo título ni lo oculto para hacer ver que es un texto... Estoy perra. xD
Ya he comenzado la Universidad, arriba el estrés. Postearé poco y cuando pueda.